A principios del siglo XVI cesó en su actividad por falta de fondos. Felipe II en el año 1560, un año antes de trasladar su corte desde Toledo a Madrid, ordenó su reapertura bajo patronato real. En el siglo XVIII fué vendido para ser convertido en cuartel. El 1 de Octubre de 1846 quedó instalada, en éste y otro edificio contiguo, la Academia de Infantería hasta 1847, fecha en la que trasladó su sede al Alcázar de Toledo. En 1869 se reformó para ser convertido en escuela de tiro. Posteriormente el general de Isabel II, Don Fernando Fernández de Córdoba, Marqués de Mendigorría, fundó aqui un colegio para los hijos huérfanos de oficiales de infantería, colegio que en homenaje a la reina madre de Alfonso XIII tituló de María Cristina. Y tuvo una vida próspera hasta mediados de 1936. Fue sede junto con el vecino y sólido hospital creado por el Cardenal Tavera de las tropas que protagonizarían el asedio del Alcazar. Asaltado e incendiado el Colegio de Huérfanos de María Cristina por las tropas gubernamentales de la república y sin medios para reconstruirlo desapareció el orfanato. Poco después de la guerra civil, su Patronato lo arrendó al Ministerio del Ejército para servir de cuartel al Regimiento nº 44 y disuelto éste, al Regimiento ciclista nº39 Cantabria. Disuelto éste último fué imprenta militar y ya en los 60 se enajenó lo que quedaba de él, "el ábside, la portada y poco más". Una entidad hotelera lo adquirió en los años 80, y en él se ubica en la actualidad el Hotel Maria Cristina, inaugurado en el año 1986.
Como puerta de entrada de la vieja capital visigoda a toda Europa gracias a su escuela de traductores, recibe aquí en primera línea a los amigos del arte, de la historia y de la gastronomía que sigue el sabio consejo de don Manuel Bartolomé Cossío: "viajero que dispones de un sólo día para ver España, dedícalo a ver Toledo".
A lo que añadiríamos que si además de ver quieres conocer Toledo, dedique a tan grata tarea al menos una semana. Vale la pena.

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Maria Cristina,